El pueblo Emberá lidera la lucha por erradicar la mutilación genital en Colombia: Participación de Akubadaura en el webinar Movimientos globales para poner fin a la MGF

La Comunidad de Juristas Akubadaura participó en el webinar “Movimientos globales para poner fin a la MGF: Estrategias, solidaridad y cambio social”. Durante el encuentro, Nancy Millán Echeverria, coordinadora de la línea de Género y Poblaciones de la organización, expuso cómo las comunidades indígenas de Colombia están “descolonizando” sus costumbres para proteger la integridad de las niñas y enfrentar el racismo estructural del sistema de salud estatal. 

El encuentro propició un intercambio global sobre estrategias de base para erradicar la Mutilación Genital Femenina (MGF), reuniendo a voceras como Nabeela Iqbal, codirectora de Sisterhood Initiative; Naimah Hassan, CEO y cofundadora de AWRA; y Rukio Omer, integrante de Belt of Somali Women. En este espacio, Nancy Millán expuso los avances y desafíos del contexto local, enfatizando que la erradicación efectiva no surge de imposiciones externas o medidas coercitivas que puedan generar resistencia o clandestinidad, sino del protagonismo de las propias comunidades para transformar sus prácticas. De este modo, el mensaje de Akubadaura es claro: las mujeres son las encargadas de sostener y transmitir la cultura; por lo tanto, cuando el cuerpo de las mujeres se ve afectado, se fracturan también la cultura, el territorio y la espiritualidad. 

Uno de los aportes más reveladores de la participación de Akubadaura fue el hallazgo realizado tras años de diálogo con mayoras y sabios indígenas: contrario a la creencia generalizada, la MGF no forma parte de la raíz ancestral del pueblo Emberá. “Hemos identificado con las comunidades que la práctica de la mutilación fue externa y adquirida”, señaló Nancy. Al indagar en la Ley de Origen, el código sagrado que rige la vida indígena, las autoridades tradicionales concluyeron que la espiritualidad Emberá se fundamenta en la dualidad y el equilibrio entre hombres y mujeres. 

Bajo esta perspectiva, comprender que al afectar el cuerpo de una niña se fractura también el tejido comunitario, el territorio y la espiritualidad colectiva, es apenas el primer paso. En el entorno local aún persiste el temor, debido a que en diversas comunidades se mantiene el estigma de que una mujer no intervenida enfrentará el rechazo social y la imposibilidad de conformar una familia. 

Frente a este panorama, Millán hizo hincapié en el rol fundamental de las parteras tradicionales. Ante la ausencia de infraestructura hospitalaria en las zonas más remotas, ellas no solo han asumido históricamente la atención de los nacimientos, sino también, en algunos casos, la ejecución de estos procedimientos. Por ello, el desafío central radica en fortalecer sus capacidades para transformarlas en las principales guardianas de la salud y la integridad de las niñas. 

El espacio también sirvió para plantear una crítica contundente hacia las instituciones estatales colombianas, señalando que el sistema de salud carece de un enfoque intercultural real. Al respecto, se advirtió que las mujeres que han sufrido esta práctica enfrentan racismo estructural y estigmatización al acudir a los centros asistenciales. Este trato discriminatorio por parte de los funcionarios públicos no solo rompe el vínculo de confianza con el Estado, sino que profundiza el temor en la comunidad, empujando la práctica hacia una clandestinidad aún más peligrosa. 

Por ello, para Akubadaura urge analizar la MGF más allá de un acto aislado de agresión, haciendo un llamado a la comunidad internacional para adoptar un enfoque integral que reconozca esta práctica como una forma de violencia basada en género, que responde a estructuras desiguales de poder y al control sobre el cuerpo de las mujeres y niñas. Su abordaje es inseparable de un contexto de vulneración sistemática de derechos fundamentales, donde convergen factores críticos como la precariedad socioeconómica, la falta de atención materna, la desnutrición infantil y las brechas estructurales de acceso a la salud y la educación. 

Como conclusión, la coordinadora enfatizó la necesidad de trazar una hoja de ruta para el país, donde la defensa de los cuerpos de las niñas Emberá camine de la mano con la garantía de sus derechos fundamentales. En este marco, la Comunidad de Juristas Akubadaura se une al llamado de urgencia a la Mesa Directiva del Senado de la República para que priorice el cuarto y último debate del Proyecto de Ley No. 440 de 2025 Senado – 018 de 2024 Cámara, orientado a prevenir, atender y erradicar la MGF en Colombia. 

Para la organización, la ausencia de un marco legal específico ha limitado históricamente la capacidad del Estado para responder de manera coordinada, prevenir nuevos casos y garantizar una protección efectiva. Este proyecto busca, precisamente, cerrar dicho vacío institucional mediante obligaciones claras en prevención, protección y producción de información. Todo ello bajo un enfoque no punitivo, intercultural y antirracista que trasciende la sanción penal, reconoce el liderazgo de las mujeres indígenas, promueve el diálogo comunitario y elimina las condiciones estructurales que reproducen estas violencias, asegurando así el derecho de la niñez indígena a una vida digna y libre de temores. 

Para ampliar la información puede ver y escuchar el webinar a continuación: