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El último viaje de “Tigre”

Guaviare, territorio ancestral Nükak

Por Miguel García

Bakatá, 26 de marzo de 2021. Aunque su espíritu ya había volado para unirse a los espíritus de la selva, su cuerpo silente tuvo que ser trasladado vía aérea desde San José del Guaviare hasta Tomachipán, en el Amazonas colombiano, para la siembra ceremonial en el territorio ancestral, según las costumbres del Pueblo Nükak.

Pero el viaje de Nuyupna Jiwda (Tigre) Yau, Pugnidedus (médico tradicional) y Autoridad Tradicional, en calidad del Beweni (Mayor), del Consejo Mauro Munu del pueblo Nükak, fallecido el 22 de marzo de 2021, hasta las profundidades de la selva del Guaviare para cumplir el destino ineludible de los mortales, apenas comenzaba.

Tanto la vida como la muerte de Tigre son de proporciones épicas: dice la leyenda que peleó mano a mano con un tigre y tras haberle ganado obtuvo su fuerza y su nombre. Los 63 años que anduvo entre nosotros cuentan la historia del pueblo Nükak desde los albores del contacto con la población mayoritaria hasta las luchas por consolidar su proceso organizativo para tener interlocución con el Estado y las comunidades vecinas, pasando por el desarraigo, el desplazamiento forzado, el sedentarismo forzado, la violencia sexual contra sus mujeres, la violencia del conflicto armado, el narcotráfico, la devastación de la selva y una gripe que mató al 40% de su población cuando se dió el encuentro más significativo con los occidentales entre 1988 y 1993.

Tigre era la memoria viva de los Nükak, su conocimiento de los caminos de la selva, de los seres que la habitan, de las plantas medicinales, de los ciclos de vida eran únicos, entre las funciones de los Pugnidedus están la de contactar a los Tacueye (espíritus) de la selva fuerte y mantienen el equilibrio entre los tres niveles del mundo Nükak: que según investigadores como Cabrera, Franky y Mahecha son: “hea, el nivel de arriba; jee, el nivel intermedio y bak, el nivel de abajo”; su función también es la de transmitir su conocimiento a las nuevas generaciones, su partida es una pérdida para los jóvenes de su pueblo, pero su legado y fuerza permanecen.

La esencia de los Nükak es caminar, son uno de los últimos pueblos nómadas en contacto inicial en Colombia. Para “Tigre” no se trataba solo de caminar, sino de saber a dónde llegar y con qué fin; para los Nükak caminar es la forma, es su método; fluir con la selva, dejar fluir, mantener el equilibrio y andar ligeros es su filosofía de vida; los Nükak recorren el territorio de manera cíclica y por temporadas, fluyen por los caminos ancestrales de la selva, siembran, cazan e inician de nuevo su ciclo vital. Exuberante, extrema, frágil, implacable, sempiterna. Así es la selva, así son los Nükak.

Tres días antes de su muerte, “Tigre” llegó afligido al hospital de San José del Guaviare donde permaneció hospitalizado hasta su deceso. Tigre había visto cómo su pueblo elegía a sus nuevas autoridades y empezaba un nuevo ciclo de reconocimiento y de interlocución con la institucionalidad del Estado. Ni él, ni los otros médicos ancestrales Nükak pudieron hacer algo por su salud, pero los médicos occidentales en el hospital donde fue atendido, tampoco. El pueblo Nükak, en peligro de extinción física y cultural, no tiene cobertura en salud y tras años de abandono el Estado busca afiliarlos masivamente a una Entidad Promotora de Salud sin proceso de Consulta Previa, Libre e Informada y sin que se tenga en cuenta sus necesidades o conocimiento ancestral. Tigre llevaba años padeciendo un cuadro de anemia crónica que poco a poco lo consumió.

Las autoridades civiles del departamento del Guaviare despidieron el cuerpo de Nuyupna Jiwda “Tigre” Yau entre honores de la Policía Nacional en la pista del aeropuerto de San José del Guaviare dos días después de su muerte. El féretro viajó en un avión cessna monomotor hasta Tomachipán donde lo esperaban los Nükak quienes se quedaron custodiando su cuerpo hasta la llegada de sus hijos y familiares más cercanos para hacer la siembra ceremonial de regreso a la tierra.

La comunidad Nükak de Cheka Müh es uno de los asentamientos más alejados de los Nükak, esta zona es un corredor en el que operan disidencias de las Farc y en donde las comunidades han tenido que soportar el asedio de los grupos armados con acciones como el reclutamiento forzado de niños y desplazamiento forzado de su territorio. Esta comunidad, del grupo territorial MipaMuno, es la que sostiene relaciones territoriales con el norte y sur del río Inírida, de ahí su relevancia dentro de la estructura social Nükak y por eso escogieron ese lugar para la siembra ceremonial del cuerpo de Nuyupna “Tigre”.

Para los familiares de “Tigre” la travesía sería diferente. De San José del Guaviare tuvieron que trasladarse tres horas por trocha hasta Puerto Flores, de ahí, tras conseguir lo mínimo para transportarse, 15 personas, y dos bidones de gasolina para el camino, se aferraron como mejor pudieron al único campero disponible y cuyo conductor estuviera dispuesto a llevarlos por una trocha destapada, en un trayecto de tres horas selva adentro, en condiciones normales, y más de cuatro horas por una vía reventada por la lluvia incesante de los últimos días. A Las Bocas llegaron sobre la media noche solo para tomar una chalupa por cuatro horas más hasta Tomachipán, casi despuntando la mañana.

Juntos, como pueblo, llevaron el cuerpo de “Tigre” para la siembra ceremonial en un lugar sagrado de su territorio ancestral, los hombres Nükak se turnaron para cargar el féretro por tres horas a pie entre la selva. Allí terminó el viaje terrenal de “Tigre” y continuó su viaje en el mundo espiritual y los Nükak empezaron un nuevo ciclo en la selva.