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Colombia: Pueblos Indígenas en riesgo por expansión de la pandemia y falta de garantías de supervivencia

Entrega de ayuda humanitaria al Pueblo Nukak en el Guaviare

La actual emergencia sanitaria por la Enfermedad de Coronavirus para los pueblos indígenas en Colombia evidencia toda la desatención que afecta a las poblaciones vulnerables. Según el boletín del Sistema de Monitoreo Territorial – SMT- de la Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC-, publicado el 11 de mayo, se indica que en Colombia hay 321.611 familias indígenas en alerta por riesgo de contagio ante la nueva pandemia, al encontrarse cerca a centros poblados donde se han reportado casos confirmados de presencia del virus, o por estar cerca a zonas fronterizas o estar en municipios que no tienen capacidad de respuesta a nivel de salud ante la crisis; dice la ONIC en su reporte que las familias indígenas en riesgo, 85.199 están al interior de los resguardos, 236.412 ubicadas en sus Territorios Ancestrales y 2.139 más habitan en contextos de ciudad.

La radiografía que expone el Boletín 23 del SMT muestra que en Colombia se han identificado 146 resguardos indígenas en riesgo, 142 casos confirmados de contagio en 13 Pueblos Indígenas y ocho indígenas han perdido la vida por esta enfermedad. Es de resaltar que, según el reporte, hay diez comunidades étnicas en observación y seguimiento especial, de las que nueve lo están por encontrarse en territorios de frontera con el Brasil, Ecuador, Venezuela, Perú y Panamá.

Según el último censo nacional de población de 2018 en Colombia hay 115 pueblos ancestrales y milenarios. Se trata de pueblos nómadas, seminómadas, sedentarios, y pueblos en contexto de ciudad, con diferencias en las economías, formas de habitar y usos alimentarios; muchas de las comunidades indígenas están afectadas por el conflicto armado interno colombiano y los intereses económicos sobre sus territorios, que han generado situaciones de confinamiento o desplazamiento forzado, afectando su identidad cultural y pervivencia física.

Desde la Comunidad de Juristas Akubadaura venimos haciendo seguimiento especial a la situación del el Pueblo Nukak, último pueblo en contacto inicial en Colombia, que, con no más de 600 integrantes, habita en la región amazónica. Los Nukak, siendo nómadas, han visto drásticamente reducido su territorio y afectada su cultura ancestral por el conflicto armado, la expansión de la frontera agrícola y la presión sobre su territorio. Por miedo al contagio del virus y por su alta vulnerabilidad epidemiológica, los Nukak decidieron aislarse en las profundidades de la selva del departamento del Guaviare, como única medida para evitar el contagio de una enfermedad que amenaza su supervivencia.

Ya en 1988 y 1993 los Nukak perdieron al 40% de los miembros de su comunidad al contagiarse de gripe tras los primeros contactos con el mundo occidental, por lo que la pandemia ocasionada por el Coronavirus significa una amenaza de supervivencia para esta comunidad, que por ser la última en contacto inicial en Colombia, está en riesgo de exterminio físico y cultural.

Además, Akubadaura.org ha reportado cómo un pueblo de cazadores y recolectores como los Nukak, hoy no tiene cerbatanas para cazar, esta herramienta básica de cacería culturalmente propia, hecha de una palma que solo se consigue en una región apartada, de acceso limitado por la presencia de actores armados, viéndose vulnerados sus derechos territoriales, afectando su movilidad y alimentación tradicional, ocasionando problemas de desnutrición y afectaciones en la salud.

Akubadaura, viene coordinando acciones con las autoridades locales para el apoyo en ayuda humanitaria para los Nukak que reduzcan las tensiones que se vienen presentando, sin embargo, las acciones que se requieren van más allá de respuestas a emergencias, vislumbrando nuevamente la necesidad de dar cumplimiento y materialización a los Autos y medidas cautelares emitidas por la Corte Constitucional de Colombia en lo que, las entidades responsables del tema, no muestran avances significativos en la atención a los Nukak. Aunque se ha entregado ayuda humanitaria y se han establecido mecanismos de contacto en caso de emergencias para esta población, se esperan protocolos idóneos para la atención en salud en los territorios.

Otra comunidad a la que se le ha venido haciendo seguimiento es a la comunidad Indígena de Peñas Blancas en las selvas del Urabá Chocoano al norte de Colombia, en zona fronteriza con Panamá, donde las autoridades sanitarias del municipio de su jurisdicción se demoraron un mes en llevar la atención en salud, luego de conocer con anterioridad la alerta por posible contagio de enfermedades respiratorias con diversos síntomas en 97 personas y de lo cual, fallecieron sin atención médica tres personas, dos bebés de tres y cuatro meses y una mujer de 61 años.

El informe de la comisión médica la alcaldía de Riosucio, Chocó, señala que los 97 casos de personas reportadas y que fueron evaluadas, sí están enfermas, presentan cuadros con abscesos, diarrea y gastroenteritis, fiebre, infecciones agudas de vías respiratorias, resfriados comunes y parasitosis. Esa es la conclusión del informe técnico entregado por la comisión médica que estuvo por dos días visitando a esta comunidad y que presentó la Alcaldía de Ríosucio el miércoles 22 de abril de 2020, donde dice que “no se encontró en esta jornada de salud personas en la comunidad indígena cuadro respiratorios que pudieran sugerir covid19, por nexo Epidemiológico se descarta casos de COVID-19” (sic).

Las autoridades sanitarias de Riosucio descartan el contagio de la Enfermedad de Coronavirus por “nexo epidemiológico” y siguiendo protocolos del Ministerio de Salud, pero reconoce que no cuenta con pruebas de detección, lo cual, evidencia la precariedad en la atención en salud, la vulnerabilidad y las condiciones extremas que vive esta población, así como el abandono del Estado al que está relegada esta comunidad. Desde el territorio se reportan casos similares en otras comunidades Emberá sin que exista confirmación y garantías reales de atención oportuna y adecuada, por parte de las autoridades, acerca del estado de salud de los integrantes de estas comunidades.

De las comunidades en contextos urbanos hemos acompañado a la comunidad Emberá, en situación de desplazamiento en Bogotá. Además de estar fuera de su territorio, desplazados por el conflicto armado, en la ciudad han enfrentado el desalojo del albergue que ocupaban, con dificultades para alimentarse y sin poder vender sus artesanías por estar en aislamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno Nacional. Aunque esta comunidad ha recibido atención por parte de la Alcaldía de Bogotá y la Unidad de Atención a Víctimas del Gobierno Nacional, Akubadaura y la Mesa Distrital de Víctimas continúan haciéndole seguimiento y veeduría a la atención de esta población.

La situación de los Nukak en el Guaviare, los Emberas de Peñas Blancas en Chocó y los Emberas desplazados en Bogotá es solo una pequeña muestra de lo que están viviendo los pueblos indígenas en Colombia, sin mencionar las poblaciones indígenas de la Amazonía que corresponde a otra situación donde se está expandiendo el contagio de la enfermedad sin que se cuente con la capacidad para la atención médica de los casos y donde ya han muerto indígenas. Según el reporte de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana OPIAC – en Leticia, capital del Amazonas, hay 801 casos confirmados de contagio por la Enfermedad del Coronavirus de los cuales 30 son indígenas.

Esta emergencia ha evidenciado todas las desatenciones, el que no se cuenten con los servicios básicos en salud, alimentación, vivienda y agua potable que requieren los pueblos indígenas, no solo por efectos de la pandemia, sino por el mismo derecho de acceder a unos mínimos satisfactores y donde la oferta institucional debe ser acorde a las necesidades y condiciones de cada pueblo, puesto que las diferencias culturales hacen que se repiense que un mismo modelo no se adecua a todos los pueblos indígenas.

Recordamos que alrededor de 70 pueblos indígenas en Colombia se encuentran en riesgo de exterminio físico y cultural, muchos de ellos con poblaciones de menos de mil sobrevivientes. La pandemia para estos pueblos podría significar de manera directa su desaparición y con ellos, la sabiduría milenaria de proteger las selvas, bosques y montañas. Protegerlos depende de la voluntad del Estado, y la capacidad que exista desde los gobiernos locales, departamentales y del Gobierno Nacional, en diálogo con los gobiernos fronterizos, para coordinar acciones reales de prevención y atención, en diálogo, respeto y fortalecimiento de los saberes de las comunidades indígenas y sus mecanismos propios de protección, y para lo cual es indispensable que existan voluntades reales institucionales y disponibilidad adecuada, suficiente y oportuna de los recursos necesarios, con la amplitud y celeridad que esta emergencia sanitaria requiere.